Las fases psicológicas de la enfermedad

Todas las enfermedades tienen fases, y en cada fase, tanto el síntoma físico como la psiqueimages (91) y la gestión emocional, se expresan de una manera muy específica. A menudo, creemos que estar enfermo es manifestar un síntoma físico, y esto no es del todo correcto, ya que podemos estar en fase activa de un conflicto y no presentar síntoma alguno.

Para entender mejor estos procesos y así saber cómo actuar en cada fase, conviene recordar al Dr. Hamer y su trabajo sobre las cinco leyes biológicas. Nuestro primer artículo en esta web fue sobre él (Dr. Hamer), dado que fue quién fundó las bases de esta “nueva medicina”descarga (1) en occidente. Su primera ley hace referencia a la relación entre psique-cerebro-órgano ante un impacto emocional. Este concepto ya lo planteó Aristóteles como tribiología, y para el gran filósofo, resultaba obvio que las respuestas a nuestros problemas que se manifiestan en nuestro cuerpo están en nuestro interior. Es decir, que para que exista un síntoma debe haber una situación de estrés sin solución satisfactoria para la biología. La psique primero gestiona la situación interpretando el entorno. Si no hay solución, se hará una masa conflictiva en el cerebro (foco de Hamer) y habrá un órgano que repare (o que libere) el conflicto con un síntoma físico. Esta relación es evidenciada siempre en BNE, pues dar recursos en la situación conflictiva es la base de la sanación. La segunda ley de Hamer nos habla de que la enfermedad tiene sus fases. Principalmente fase activa (estres/simpaticotónica) y fase de reparación. En fase de reparación existen dos etapas separadas por un pico de actividad llamado crisis épica o epileptoide, la fase exudativa y la fase cicatricial.

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Como vemos en la imagen, cuando vivimos una situación que supera nuestro límite de tolerancia emocional, entramos en estrés (color azul). Y es importante que entendamos que superamos ese límite emocional porque hay cosas que no nos permitimos expresar, o dicho de otro modo, elegimos ser buenos antes que completos. La función principal de la psique es dar respuesta, ampliar el margen de interpretación del entorno y así dar cabida a nueva información que de solución a la biología. Estar en coherencia es saber escuchar las emociones en cada momento y hacer una gestión correcta, decidiendo mentalmente qué es importante y qué no, qué es prioridad y qué no merece la pena. Podemos decir que en esta primera etapa, estamos en la negación completa del conflicto. Aquí es cuando las personas se engañan a sí mismas diciendo cosas como “si ya lo tengo olvidado”, “no fue para images (89)tanto”,… Cuando en realidad existe una situación que dejó una necesidad no cubierta. La necesidad sigue activa ante tal falta de observación de la persona. Entonces, aparece el síntoma. Las personas que aceptan este nuevo paradigma, ante un síntoma siempre se preguntan ¿qué me quiere decir mi biología? Y el simple hecho de hacer la pregunta incita a un estado de curiosidad y de permeabilidad mental. Aquí es dónde nos abrimos a las emociones para saber cómo realmente vivimos las cosas. En primera instancia, esto puede resultar desagradable incluso doloroso. Admitir y sentir el miedo que te provoca un jefe, la tristeza de una familia que te hace sentir excluido, la rabia hacia un amigo, etc… Cualquier emoción y su causa siempre es una “patada a tu inteligencia” pues no quieres que así sea, y esa es justo la prueba de que hay una incoherencia y, por tanto, un síntoma. Aquí la persona identifica. “Tengo miedo”, “siento rabia”,… Está en la “fase del menos” (-). Esta toma de conciencia hace salir a la luz las verdaderas necesidades no cubiertas haciendo que la persona comprenda dónde se ha fallado a sí misma o dónde hay recuerdos, experiencias y emociones sin gestionar que siguen manifestándose en su vida actual. El cuerpo aquí entraría en fase vagotónica experimentando un cansancio y la necesidad de un espacio y un tiempo para integrar la nueva información. Entra en reparación. Los acompañantes siempre recomendamos una cuarentena, y es importante hacerlo bien porque en esta fase la persona está en menos menos (–), es decir, “ya no tengo miedo”, “ya no siento rabia”, etc… Sigue enfocada en lo negativo aunque experimente cierta sensación de paz interior. Esa calma interna es fruto de la liberación de la emoción, pero no resuelve el conflicto. La biología necesita una nueva manera de actuar. Muchas personas deciden no hacer cuarentena porque creen que ya lo entienden. Digo que es importante hacerla porque se puede caer en lo que llamamos cronicidad, ya que, aunque no sienta rabia, sigue con los mismos patrones de pensamiento. Es necesario dar un paso más. descarga (33)

Cuando nos liberamos de una emoción y comprendemos algo más profundo de nosotros mismos, aparecen nuestros talentos y nuestros dones, ya que para afrontar un conflicto se necesitan recursos y aptitudes. Siempre tenemos nuestros recursos. A veces no los vemos, pero no significa que no estén. Debemos esforzarnos por sentir, pues de ello depende que conozcamos nuestras posibilidades. Sería como preguntarse, “ahora que ya no siento rabia, ¿qué siento?”. Entramos en la fase de positivo (+). En consulta se aplican los recursos para cambiar la información, pero es durante la cuarentena donde se refuerza la nueva información. Estar en calma, ser paciente con uno mismo, agradecer y alejarse de lo cotidiano, ayuda al proceso biológico. Esta es la fase cicatricial de la reparación. Podemos decir que en los últimos días de la cuarentena, la persona empieza a verlo muy claro. Ahora ya sabe qué debe hacer para cambiar la situación que le generaba conflicto. El cuerpo a su vez, empieza recuperarse y se siente un bienestar físico con vigor y fortaleza. Ahora solo queda volver a la vida y materializar todo lo aprendido, dejando ir a viejas amistades, patrones de comportamiento o empleos para dar la bienvenida a lo nuevo. La última fase sería neutra. La persona ya no siente necesidad de posicionarse porque ya no es un conflicto para ella. Ya no le presta más atención y el síntoma ha desaparecido.images (90)

Resumiendo, conocer las fases psicológicas de la enfermedad, nos ayuda a ser comprensivos con nosotros mismos. Sanar implica un cambio profundo, y es un camino muy gratificante si se hace bien.

En la primera etapa (-), predomina la arrogancia y la negación. La persona vive en sus creencias atribuyéndole al mundo el significado que le conviene en cada circunstancia. Ante el conflicto aparece el síntoma.

En la segunda fase (-,-), la persona se abre a nuevos conceptos. Curiosea y se hace preguntas que nunca se ha hecho. Aparece la emoción y el reconocimiento de ésta. Se toma conciencia. Aquí es importante dejarse sentir y descansar el tiempo que sea necesario. Cuanto más aceptes, agradezcas y te escuches, antes se repara el conflicto. Cuanto más te resistes, te peleas, dudas o te contradices, más se alarga el proceso. Por eso la cuarentena. No conviene estar cerca de las personas de tu vida cotidiana, pues ellos te ponen nuevamente en fase de estrés.

En la siguiente fase (+), surge un sentimiento de claridad y calma, y es cuando la persona hace consciente que la solución siempre estuvo en su interior. Aquí se debe poner la atención en reforzar lo positivo y lo recursos aprendidos. Se crean nuevas redes neuronales que permiten nuevas vías de actuación y nuevas perspectivas. Carl Gustav Jung llamaba oro puro a esta parte de nosotros, la que aparece detrás de las sombras y que permite que resolvamos la enfermedad en virtud de su irrealidad.

Podríamos decir que la fase neutra llega sola cuando menos la esperamos. Es ese momento en el que nos vuelve a suceder algo relacionado con el antiguo conflicto y ahora somos conscientes de nuestra nueva reacción. Ya no hay conflicto. Nuestro inconsciente ya tiene los recursos necesarios para gestionar la situación. En este punto, nosotros simplemente somos conscientes de lo que ocurre pero ya no hay que hacer esfuerzos dado que la nueva información ya está completamente integrada y la enfermedad sanada correctamente.

En todo el proceso, se viven auténticos momentos de certeza al igual que también se experimenta un gran vacío existencial. Todo ello es señal de que algo está cambiando en nuestro interior. En cada punto, un estado mental, un estado emocional y un proceso biológico diferente. Es una relación simple y efectiva de la cual podemos formar parte, solucionando todas aquellas incoherencias que están en nosotros. En mi opinión, los mejores recursos para afrontar todo el proceso son la paciencia y la determinación. Todo se puede aprender con alegría si se poseen estas dos grandes virtudes.

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Publicado el 14 febrero, 2016 en Autoconocimiento, BioNeuroEmoción y Nueva Medicina. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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